El marketing es una disciplina relativamente nueva, esto comparando con otras profesiones y carreras con cientos de años de desarrollo y no se diga de las ciencias exactas. Hoy con esta entrada especial dejaré en claro un pensamiento que me ha dado vueltas por la cabeza toda la semana:
“El amor por el marketing, ha muerto.”

El marketing es un arte

Desde que entré a la carrera me di cuenta que el marketing más que una carrera, debía ser un arte, pues jamás hay una receta que se repita, jamás hay un proceso igual entre empresas, marcas, personas o incluso cosas; por eso me convencí de que trabajaría de alguna forma en el mundo de las artes.

En esos días de estudiante juro que estaba muy enamorado de mi carrera, todo era novedoso, todo era darme cuenta que el mundo mismo está construido con una base sólida de marketing; era de verdad hermoso.

El amor a mi carrera se fue dando poco a poco, justo como a un cuadro de Picasso, una canción de Björk o una obra de Botero; creo que el no comprender la grandeza de la carrera y la importancia hizo que me enamorara de ella.

Marketing para trabajar

Fui de esos seres que trabajaba al mismo tiempo que estudiaba, yo ya me desempeñaba en una agencia de publicidad como arte jr y ejecutivo de cuentas Sr, entonces yo ya trabajaba en el ramo para cuando yo estudiaba.

Justo ahí fue donde me di cuenta que el AMOR POR EL MARKETING MORÍA, aunque suene triste o crudo, me di cuenta que la gran mayoría de profesionales del marketing o de la publicidad muchas veces se desarrollan por amor al dinero o bien, por amor a que el marketing parece omnipotente.

¿Realmente somos personas tan banales? Pareciera que sí, muchas veces me he topado con la prostitución de la carrera, con trabajos hechos de a GRATIS, con personas que no saben de lo que hablan, con otras que le dan la espalda a sus colegas y hablan mierda sobre ellos o los clásicos que ni siquiera supieron de que trataba la carrera.

Marketing para enamorados

Tenemos círculos completos que idolatran al marketing, tenemos desde las imágenes que dicen “Si es mercadólogo, es perfecto” o la que acabo de ver “No somos dioses, somos mercadólogos. – Los dioses “.

Lejos de representarme como mercadólogo o incluso darme risa por el chiste creado, me dan un poco de tristeza al ver que realmente nos creemos eso, seres perfectos y que dominamos el mundo.

Hoy lancé una encuesta que realmente está demostrando lo que pensaba, aunque el margen y la muestra de la encuesta realmente es muy pequeña se las dejaré aquí para ilustrar mi punto.

Las personas están enamoradas de lo que su carrera hace por ellas, no realmente de hacer lo que se espera de ellos en el ámbito profesional, con esto no aseguro que sea la realidad de todos, pero sí puedo enviar un mensaje para crear la cultura de profesionalización del marketing, más allá de creernos perfectos.

El marketing ha muerto

Es cierto que las redes sociales han creado un nuevo dogma, una nueva forma de cultura, la forma de crear contenidos es diferente, pero creo y estoy firme en pensar que deberíamos crear contenidos que nutran y que no dejen la diversión a un lado, pero que en definitiva sean menos egocéntricos.

En estos días de muertos quiero invitar a reflexionar sobre nuestra forma de trabajar el marketing, pues es tan grande nuestra carrera que bien lo dijo Kotler “Tardas 4 años en estudiar marketing, pero toda una vida para entenderlo.”
Entonces, un gusto escribir para ustedes.
Un abrazo mis queridos loquillos.


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