Emprendedores, médicos, inventores, actores, todas las personas que toman un rumbo hacia su felicidad encuentran grandes sacrificios y solo quien es lo suficientemente fuerte para sobrellevar los retos que tiene la vida será aquel merecedor de infinitas riquezas y de la felicidad.

Hola, mi nombre es Harold Lozano y en mi columna dentro del fabuloso blog “Ese mercadólogo es un loquillo” deseo brindar herramientas prácticas para que todo emprendedor y marketer pueda incrementar su nivel de conciencia para entender un poco más como funciona el mundo que nos rodea, esto con el objetivo de que puedan sobrellevar mejor las situaciones que vivimos en la cotidianidad.

En esta oportunidad me permito debutar hablando sobre la jornada del emprendedor, esto hace referencia a ese proceso que toda persona naturalmente “Anormal” y desligada del sistema debe recorrer para conseguir su éxito personal.

Para mí, todo emprendedor nace y también se hace, muchas personas desean una vida llena de lujos, una familia feliz, viajes, mujeres, etc, sin embargo, es muy reducida la población que durante su vida consigue materializar esos sueños.

¿Se han preguntado por qué sucede esto? La respuesta es simple, EL DOLOR La persona que da el primer paso hacia esa vida deseada bien sea dejando su empleo, montando su negocio o siendo un artista siempre se topa con problemas de toda índole, desde mi perspectiva es algo así como una prueba o un testeo que hace el universo diciendo “¿En realidad lo quieres? Tómalo, pero te va a costar”.

Es en este punto donde paso a paso van sucediendo cosas que retan al emprendedor a realizar sacrificios cada vez más grandes, a estas alturas un gran porcentaje de personas decide retornar a sus zonas de comodidad y abandonar el camino hacia la vida soñada, sin embargo, quien persevera y soporta todas las situaciones consigue su realización.

Después de todo ese esfuerzo el emprendedor descubre que  todos esos escenarios tenían un sentido y le permitieron  adquirir aprendizajes sobre sus debilidades, fortalezas y humildad, en consecuencia, el soñador graduado  ha desarrollado en él  una fuerza mental y emocional que le permitirá disfrutar  el éxito de su realización.

Lo anterior nos enseña que cuando somos lo suficientemente resistentes para sobrellevar situaciones que nos llevan al límite logramos ser seres mucho más fuertes, sabios y con mayor capacidad de vivir la vida que deseamos.

Así pues, la próxima vez que te sientes con una persona exitosa pregúntale… ¿Cuál fue la jornada que viviste para estar donde estás hoy?


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