Estimado lector, antes de comenzar, me gustaría que tengas claras dos cosas:

  1. No tengo preferencia política alguna, no estoy ni he estado afiliado a ningún partido político, no soy vendido e incluso pienso anular mi voto porque ningún candidato a la presidencia de mi país me convence.
  2. El Marketing está en todos lados, es ubicuo, y Mr. Loquillo no me dejará mentir, podríamos decir que es The Force Itself (para los del Conalep, en español significa: La Fuerza misma.)

Y si estás relacionado con el concepto de La Fuerza, sabrás que busca siempre el balance, el ying y el yang, el whitehat seo y blackhat seo, etc. pero en ocasiones hay errores, “glitches” que se salen de ambos lados, dominan ambos lados y se venden al mejor postor, se vuelven mercenarios, y su tierra sin ley en México es conocida como Marketing Político.

Es un tema de muy amplio debate, tanto en un foro de colegas como en una reunión con unas cuantas cervezas; pero como marketeros generalmente hay un debate intenso sobre un punto muy interesante: la ética profesional. Analizando desde el punto de vista el costo/beneficio cuando se sabe que es un producto de mala o muy mala calidad.

Y el debate se centra mucho en un buen concepto de lo que debería ser el marketing político:

El marketing político es un método para hacer buenas campañas. Sus componentes son la ciencia política, la sociología electoral y la comunicación. Sus desavenencias con el marketing comercial son más fuertes que sus afinidades. Se conoce de él mucho más el mito que el método. No es cierto que el marketing político construya campañas vacías y cosméticas, centradas en la apariencia. Por el contrario, las campañas que hacen los buenos consultores tienen poderosos contenidos, guardan muy celosamente las identidades históricas de los partidos, respetan la personalidad de los candidatos y proponen ofertas razonables y orientadas al desarrollo de los países.” – Dr. Luis Costa Bonino

Pasando en este punto a los candidatos como dicho producto de mala calidad (ya que la chamba es cambiar la percepción de la gente sobre el candidato cueste lo que cueste), siendo el costo la población en general y el beneficio podría ser económico y/o renombre para el que lo lleve a cabo.

Es bien conocido para la mayoría, que los gastos en publicidad de los gobiernos en los últimos años ha crecido de forma impresionante; aunque en la mayoría de los casos resultan estrategias pobremente desarrolladas/implementadas por distintas situaciones que se dan por factores como la generalizada brecha generacional de los candidatos, que representa una limitante de acción en cuanto a implementación de estrategias eficaces, como de la proliferación de agencias/consultores sin experiencia (y muchas veces por palanca), que con tal de obtener un buen ingreso hacen lo que sea, caro y que generalmente resulta en catástrofe, impactando también en la creciente pérdida de fe en el marketing por parte de las empresas e instituciones y todo lo que esto implica para los que nos dedicamos a ésto.

Aunque no nos confundamos, ellos no son mercenarios, son simples padawans que no saben todavía de qué lado de la fuerza están.

No soy una persona de 35 años, soy una persona de 20 con 15 de experiencia.

Sin embargo, cuando el objetivo es mayor, mayor es el presupuesto y se puede invertir en los que son peligrosos de verdad, los que sí son mercenarios y están dispuestos a arriesgar a un país entero para su propio beneficio. Esos que pocos conocen y que generalmente no aparecen registrados en casi ningún lado.

Aquellos que se guían de forma literal por la definición de Wikipedia:

“La mercadotecnia política es el conjunto de técnicas de investigación, planificación, gestión y comunicación que se utilizan en el diseño y ejecución de acciones estratégicas y tácticas a lo largo de una campaña política, sea ésta electoral o de difusión institucional.”

Y hablamos de cuestiones que, si no se pone mucha atención pueden pasar desapercibidas, o en el peor de los casos como una cuestión “orgánica”; por esa razón no es difícil de creer la ventaja que lleva Cabecita de algodón ante los otros candidatos, cuyos estrategas políticos en esta ocasión se han visto superados (o quizá los mejores los tiene contratado cabecita de algodón) y sus batallas resultan en cambios mínimos en las tendencias.

Y no hay que olvidar que una estrategia bien planeada, con recursos, pero sobre todo con información le da una ventaja sobre cualquier otra que no cuente con la misma cantidad de información; no olvidemos que el candidato que va a la delantera lleva años acumulando información y desarrollando una estrategia política, basada en la estrategia más eficaz del marketing: el boca a boca.

Y no es la primera vez que se utiliza en México, la primera vez que vi una estrategia similar, aunque no tenía entonces nociones de lo que era, fue a través de Amigos de Zorro, que todos sabemos que resultó en la victoria de las elecciones presidenciales del 2000. También replicada por El Potro, pero sin tanto impacto por la limitación de recursos al ser candidato independiente.

Ahora, a través de la tecnología, las redes sociales (y la misma desinformación de la gente), esos grandes mercenarios pueden predecir los resultados de una elección con un nivel de confianza altísimo (hasta ahora no los he visto fallar) y volver a cualquier payaso presidente de un país.

No olvidemos el efecto directo de la estrategia de marketing implementada por Cambridge Analytica que resultó en la victoria de Triunfo como presidente de los Estados Unidos.

Los nombres de los políticos han sido cambiados para respetar su privacidad.


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