En 2005, mucho antes que Facebook y Twitter dominaran el internet (y el mundo); Wendy Sulca lo acaparó con millones de reproducciones en Youtube de videos que alguna vez todo internauta de esa época seguramente visualizó, tales como “La Tetita”, “Cerveza, cerveza” y “Papito”, producciones que forman parte de su debut discográfico que lleva por nombre “¿Papito por qué me dejaste?”.

Una viralidad alcanzada de una forma en absoluto positiva, por el contrario, su “éxito” se debió a la enésima cantidad de burlas, críticas y agresiones a una niña de tan solo 8 años que intentaba exponer la música regional de su país (aunque vale la pena reconocer lo surreal que era verla cantar sobre lactancia o su petición para ingerir cerveza) y utilizar su expresión musical como una catarsis por la muerte de su padre (principal impulsor de su carrera) tras un accidente automovilístico.

En poco tiempo, Wendy se convirtió en un fenómeno mediático dentro y fuera de Perú, generando cientos de opiniones que desnudaron el racismo y clasismo de Latinoamérica. Y es que pareciera que aquellos insultos constantes hacia Wendy no son más que un repudio internalizado de miles de personas para consigo mismas. Pareciera que el latinoamericano promedio detesta sus raíces, su apariencia, cultura y folclor; por lo tanto se empeña en descalificar a quién se atreva a exponerlo ante los ojos del mundo.

No obstante, Wendy decidió continuar en la música, lanzando en 2010 un segundo material discográfico para titulado “Homenaje a mi padre”, sorteando las críticas y malos comentarios, y ganando espacios donde presentar su música por varios países de Latinoamérica para después incursionar en el pop con adaptaciones de Wrecking Ball de Miley Cirus o la icónica Like a Virigin de Madonna.

Pero no se detuvo ahí, con el andar de los años, y pese a los momentos de escrutinio público relatados en su libro autobiográfico titulado “La verdadera historia de Wendy Sulca, más allá de la tetita”, ha demostrado una madurez y evolución musical muy notable, mezclando el pop con el folclor, lo que a su corta edad la ha llevado a colaborar con grandes exponentes de la música como Gepe (cantante y compositor chileno), o Rubén Albarrán (vocalista de la banda mexicana Café Tacvba). Y a compartir escenario con Calle 13 (banda de rap fusión puertorriqueña).

Y es que 14 años después, Wendy Sulca se ha convertido probablemente en la joven más famosa y con mayor alcance internacional de Perú (su país natal), mismo que tiene una población estimada de 32, 877,441 millones de habitantes, similares al número de reproducciones del canal de Youtube de Wendy (31, 448, 618 vistas). Ha reivindicado su personal branding, transformando el rechazo y la burla en resiliencia, admiración y éxito, está trabajando para ganarse un nombre serio en la industria del entretenimiento musical y dando una lección a todas aquellas personas que la han buscado humillar por no cumplir con los estándares estéticos y culturales que el sistema sociopolítico del mundo occidental nos ha hecho creer.

A Wendy le admiro su perseverancia, el notable esfuerzo y empeño que ha puesto para continuar creando y proponiendo, así como su capacidad para enfrentar la idiosincrasia de muchos países latinoamericanos. ¿Cuántos de nosotros nos habríamos dado por vencidos al recibir miles de críticas destructivas a los 8 años? ¡Puedo apostar que más de una persona seguiría en terapia psicológica!

Ser la figura pública con mayor exposición internacional de su país no debe ser tarea sencilla, y lograr que el motivo de tu fama se transforme de la burla a la admiración es un reto titánico del que Wendy está demostrándose capaz de enfrentarlo. ¡Gracias Wendy!


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